Testimonio.

Walter, un residente que ha pasado por nuestra institución comparte su experiencia.

 

Llegué con 39 años, totalmente destruido por las drogas, lleno de culpa, vergüenza y dolor, mucho dolor. Ya había perdido a mi esposa, tenía una mala relación con toda mi familia, no era responsable con mi trabajo ni con nada, pero había algo que no podía soportar, ya no podía ni estar con mis hijos. Ellos tenían en ese momento 9 y 4 años y un padre totalmente ausente, irresponsable y desamorado.

 

Testimonio

 

Recuerdo cuando tomé la decisión de internarme (hoy puedo asegurar que fue la mejor de mi vida) tenía que ir a buscarlos a lo de su mamá, estaba tan mal que no podía, sentía que me moría, no fue la única vez, pero hasta hoy, sí fue la última.

 

 

Ese día como pude y en el estado que estaba decidí que me tenía que dejar ayudar para que mi vida cambie porque sólo no podía.

 

Cuando llegué estaba con mucho miedo, pero más miedo tenía de seguir consumiendo y morirme.

 

Apenas entré me recibieron personas que me trataron muy amablemente, algo a lo que yo no estaba acostumbrado, me tranquilizaron, me hablaron, hoy puedo reconocer que me dieron amor.

 

Después de hacer los trámites correspondientes me presentaron a quienes sería mis compañeros, ese fue el primer gran paso. Acá aprendí mucho sobre mí, entendí que tengo una enfermedad que puedo controlar, me enseñaron a quererme, a cuidarme, a hacerme responsable y lo más importante a aceptar la ayuda, sé que necesito de ella para sostener todo lo que logré.

 

Estuve 11 meses y 5 días hasta que me fui de alta, inolvidable, uno de los mejores momentos de mi vida donde pude darme cuenta: que soy capaz.

 

Hoy ya hace tres meses de ese día y estoy muy agradecido, en este lugar aprendí a vivir y descubrir lo maravillosa que es la vida.
Acá recuperé a mis padres, hermanas, a mis hijos, tengo un trabajo, soy responsable, tengo también una buena relación con su madre y pude encontrar el alivio que tanto buscaba.

 

Hoy sigo en tratamiento ambulatorio en la institución y me mantengo limpio (sin consumir) y cada día que tengo que venir lo hago contento, porque es acá donde me salvaron y me siguen salvando la vida. Quiero y respeto este lugar, lo considero mi casa.
Te aliento a que tomes la decisión, seguro que como para mí, puede ser la mejor de tu vida.

 

Walter.

 

Muchas gracias Walter por confiar en Programa Sur.  ¡Vamos por más!